Mercado Corona

El vacío es incombustible: La Arquitectura como Manifiesto

Sin mercado no hay ciudad. Antes de haber templos, antes de haber murallas protectoras, antes de haber palacios de gobierno, hubo mercados.

Guadalajara, en su esencia es una ciudad mercantil. Nuestra historia urbana no es más que el espejo central de una amplia red regional de unidades productivas: ranchos haciendas, pueblos, minas, fábricas y talleres, distribuidos en un mosaico de la comarca, una red interconectada cuyo nodo central ha sido la Perla de Occidente. Sin esa red eficaz, nuestra urbe no hubiera alcanzado su grandeza; sin la grandeza de la comarca, la ciudad sería menor.

A la luz de una visión de Guadalajara a sus 500 años, donde el Primer Cuadro va encontrando su nueva significación en el marco de la Eco-región circundante, ¿qué significa el mercado más céntrico?.

De los tres primeros sitios públicos donde concurrían los tianguis primigenios de nuestra joven ciudad, sólo permanece un predio con esta vocación. Asombrosamente Guadalajara aún conserva algunos espacios cuyas vocaciones se han arraigado a lo largo de su historia.

En este predio vacío, hoy sembrado de cenizas, en el hueco que ha dejado el Mercado Corona se nos revela mucho más que lo que a la simple vista se plasma; solo los buenos hijos privilegiados de la ciudad podrán descubrir ahí, en un instante fugaz, su pasado y su futuro; el anchor de su existencia. Lo grande de su aquí y lo largo de su ahora.

Lo que más nos ha impresionado al ver el predio, es habernos dado cuenta del que algo que en nuestra historia personal funcionó en lo cotidiano, realmente era un estorbo feo que impedía ver y valorar el entorno inmediato. No en balde se quemó un lugar decrépito, descuidado, ante cuyos usuarios no se quería reconocer su realidad.

La propuesta

Proponemos que esta se reconozca como una oportunidad coyuntural para realmente orientar un desarrollo urbano inteligente del primer cuadro, planteado más allá de fachadas y fincas individuales.

La configuración y distribución comercial interna del recinto, será el resultado de un proceso profesional en su planeación, diseño y puesta en marcha.

La propuesta excluye la consideración de la operación comercial de un estacionamiento; este es el concepto fundamental para la intervención, tanto interna como externamente del recinto. Además, es el eje estructurador del valor agregado que el proyecto hace para la ciudad.

El proyecto es como una esponja, cuya estructura vertical está planteada desde: 1) el espacio abierto a nivel de rasante, 2) el manejo de paisaje urbano en superficie, incluyendo banquetas aledañas, 3) apeadero de contacto vial a nivel de calle, 4) la vinculación con la supuestamente futura Estación Central del tren ligero a nivel de anden, a través de un pasaje comercial que abona 40% más de área efectiva al potencial comercial, 5) como opción complementaria al proyecto, sugerimos adelantar el ingreso al túnel vehicular de Hidalgo, para permitir acceso a un patio de maniobras periférico al mercado para una mayor eficacia logística, 6) todo esto vinculado a una estructura de circulaciones horizontales y verticales cuya conectividad que permea hacia todos los niveles, 7) un corredor central  vertical que funge como arteria troncal principal del sistema de circulaciones, articulado mediante escaleras, elevadores y rampas.

Láminas de concurso

El cuarto sótano, pensado por los funcionarios de Obras Públicas como parte de un estacionamiento mucho antes de convocar al concurso, lo reservamos en nuestra propuesta como un aljibe árabe, tanto para colectar las aguas freáticas que sabíamos iban a ser un problema, como para tener agua a la mano para sofocar el siguiente incendio, ya que las autoridades han sido incapaces históricamente de garantizar la seguridad del mercado.

Editorial de Milenio acerca del Mercado Corona

Por Jorge Fernández Acosta